Esta semana debe dedicarse más que al turismo a la reflexión
espiritual para arrepentirnos de nuestras culpas, errores e injusticias
que cometemos durante todo el año, aún más para los
servidores públicos cuyas políticas y acciones afectan de
una u otra manera a la sociedad.
Por ejemplo, los funcionarios de nuestra ciudad deben hacer una evaluación
de su trabajo y comprometerse con la comunidad golpeada por la falta de
oportunidades laborales, la carestía e incluso por los problemas
que genera la deficiencia de la malla vial. Una administración
bien manejada da resultados, sobre todo si espantamos al demonio de la
corrupción, responsable de que capitales como Pasto no despeguen.
Bueno, que la Semana Santa nos sirva para replantear los criterios y plasmarlos
en resultados de bienestar social.
La
mala costumbre
Pese a todo estamos cambiando. Fue mínima la gente que utilizó
ayer la palma de cera para celebrar el Domingo de Ramos, una costumbre
que atentaba contra la ecología. El utilizar plantas ornamentales
o hierbas aromáticas es la mejor alternativa y nos reconcilia con
la naturaleza.
Sin embargo, las autoridades no pueden bajar la guardia, todavía
quedan algunos desadaptados que talan la palma de cera sin saber que está
en extinción y que alcanzar su altura ideal le toma hasta 200 años.
Ayer se observó que en varios lugares de Pasto se vendían
palmas sin que las autoridades sancionaran a estas personas. Las acciones
deben ser más contundentes para que erradiquemos la mal sana costumbre
de utilizar palmas.
Control a precios
Un grupo de madres de familia solicita a las autoridades locales que
mantenga durante esta Semana Santa una estricta vigilancia en las plazas
de mercado para que no se especule con los precios de la canasta familiar.
Cómo es posible, comentan, que una calabaza que en otros tiempos
cuesta 500 o 1.000 pesos, por esta época llega a valer hasta 10.000
o más, y algo similar pasa con los precios del pescado y los mariscos.
Si bien a cada santo le llega su día, no se pueden permitir estos
abusos que representan un golpe al bolsillo del consumidor.
Ante esta alza intempestiva de precios, muchas familias ya han descartado
preparar la tradicional juanesca y decidieron remplazarla por una simple
lata de sardinas.
Pilas
con las ventas
En torno a los alimentos que se venden en esta época, también
se solicita a las autoridades que controlen el buen estado de los mismos.
Voceros nos recuerdan que en años anteriores se han registrado
intoxicaciones por el consumo de pescado en mal estado.
Los operativos deben ser estrictos para evitar hechos de lamentar en esta
semana cuando debe prevalecer la tranquilidad, el bienestar y la paz.
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