El territorio del sur de Colombia, sobre todo el de nuestro departamento,
sufre un nuevo embate en el escenario de las malas noticias, esta vez
por culpa de las incontrolables fuerzas de la naturaleza.
Una de las más crudas temporadas invernales está llegando
a su clímax, de tal manera que las autoridades locales no tuvieron
otra alternativa que declarar la alerta amarilla.
Si hasta hace poco veíamos por los grandes medios de comunicación
las tragedias que venían sucediendo en otros lugares de la patria,
sobresaliendo las de la Costa norte y el centro del país, y nos
consolábamos diciendo que aquí en Nariño al menos
no teníamos ese problema, hoy se debe analizar con extremo cuidado
la situación.
Las imágenes de la televisión y de los periódicos
nacionales nos muestran grandes inundaciones, deslizamientos de tierra;
en fin, todas las calamidades que se suelen presentar en las temporadas
invernales fuertes, como la que nos azota en los actuales momentos. Nuestra
preocupación es que ya varios de estos hechos se están presentando
en nuestro departamento, como por ejemplo en la Costa Pacífica
y Arboleda-Berruecos, donde la intensidad de las lluvias es la causa para
que varias viviendas estén a punto de desplomarse.
La realidad que hoy nos debe llevar a adoptar todas las precauciones que
sean del caso, es que la emergencia, el peligro y la zozobra están
ante nuestras puertas y no se puede esperar a que suceda alguna tragedia
para empezar a poner en marcha las medidas que sean del caso.
Es cierto que la prevención en estos casos muchas veces ha fallado
por diversos motivos, todos, claro está, originados en la irracional
explotación de la naturaleza por culpa de la insensibilidad humana,
movida por un modelo económico anti-ecológico.
Pero se debe reconocer que además de esta insensata conducta que
es universal, en naciones como la nuestra y mucho más en estas
tierras del sur ha predominado la falta de previsión, el abandono
de las hoyas y la deforestación inmisericorde de la capa vegetal.
Pero ante todo, la organización y administración de un sistema
racional, científico, de prevención ante las calamidades
naturales es una de las causas por las cuales, de temporada en temporada,
se sufre de la amenaza de esa naturaleza que parece protestar airada ante
la indolencia de los humanos.
En esta ocasión la situación es la misma de siempre en temporada
cercana a Semana Santa, que inclusive siempre ha sido prevista dentro
de lo posible por los conocedores de los fenómenos hidrológicos.
Sin embargo, como si fuera algo nuevo, estamos ad portas de una posible
desgracia y realmente lo que queda por hacer, ante lo nada previsto, es
acelerar los planes de emergencia con inteligencia, con laboriosidad,
con dedicación permanente de las autoridades y ante todo con la
total colaboración y trabajo de toda la población civil.
Por lo menos, en estos momentos, la alerta amarilla hizo que se activaran
todos los comités locales de emergencia, lo que al menos empieza
a mostrar una preparación para enfrentar las eventualidades que
se pudieran presentar.
EN UN 13 DE MARZO
1984.- La más baja votación de Mitaca
El presidente Belisario Betancur afirmó hoy que las elecciones
del pasado 11, pese a ser las de más baja votación, constituyeron
una prueba a favor del gobierno y el triunfo de la democracia sobre las
vías de hecho. En un primer análisis de los resultados electorales,
el mandatario atribuyó la baja votación al desconocimiento
por parte de los electores, lo que representan concejos y asambleas como
instrumento inmediato de la comunidad.
1990.- Gracias Nariño: Suárez B.
Como una ratificación de la confianza del pueblo en él
y en sus capacidades, calificó Hernando Suárez Burgos su
elección para un nuevo periodo en la Cámara de Representantes
por la circunscripción electoral de Nariño. El representante
en su parte de victoria agradeció al pueblo nariñense la
confianza que depositó en su actividad política y social.
1995.- Instalan nueva estación sísmica
La Dirección Nacional para la Prevención y Atención
de Desastres, a través de Ingeominas, instaló una estación
portátil en la parte nororiental del volcán Galeras, con
la cual se cubrirá la actividad en la zona del epicentro de los
sismos que se han presentado en los últimos días. Esta estación
permitirá ampliar y asegurar el cubrimiento de las redes de monitoreo
y vigilancia y garantizará los enlaces entre las diferentes estaciones
ubicadas al rededor del volcán.
2001.- Arrasados complejos cocaleros
La Policía Antinarcóticos arrasó seis laboratorios
que eran utilizados para el procesamiento de cocaína. Las autoridades
indicaron que en cumplimiento de esta función perdió la
vida el sargento segundo Alfredo Murcia. Los complejos cocaleros venían
funcionando en zonas rurales de los municipios de Tumaco y Llorente a
orillas del río Mira, en el departamento de Nariño.
2005.- Ministro de Agricultura habla del TLC
A las puertas de una nueva ronda de negociaciones del Tratado de Libre
Comercio entre Colombia y Estados Unidos en la ciudad de Washington, el
ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, visitará hoy
la ciudad de Ipiales. Su presencia en la ciudad fronteriza obedece a la
preocupación de la Administración departamental de despejar
las dudas e interrogantes que existen hoy en Nariño frente al TLC.
Los
ritos
MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
Los indígenas chimilas creían que si alguien olvidaba a
sus muertos, y no ofrecía para ellos el fuego y las oraciones que
necesitaban para aliviar su alma en el más allá, estos estaban
en capacidad de enviar desgracias y enfermedades a sus sobrevivientes.
Los taironas, emberas y cunas creían en la existencia de las dos
casas, y por eso enterraban a los muertos en las mismas casas que les
servían de habitación. Los negros de San Basilio de Palenque
se reúnen alrededor del finado en cantos, lamentos, bailes, comidas
y un tambor por nueve días para ayudarle a encontrar el camino
al 'otro lado'.
Cuando los españoles llegaron a América se estremecían
al pensar que podían ser enterrados en lugares no bendecidos, y
por eso andaban con curas a bordo, y construían iglesias para ser
enterrados en sus atrios. En la colonia la gente dejaba en su testamento
partidas suficientes para sus honras fúnebres y una buena cantidad
de misas a su nombre. Y hoy, dentro del presupuesto familiar mensual se
deja para pagar lotes y servicios funerarios prepagos, como un asunto
de previsión y vida moderna organizada.
En el siglo XVIII se dejaron de usar las iglesias como cementerios al
descubrir que es un error de sanidad y son focos de epidemias tenerlos
en zonas urbanas, entonces se imponen "los camposantos" extramuros
en América. Y desde esa época gente adinerada y algunos
grupos sociales comenzaron a construir mausoleos, estatuas y monumentos
para honrar y perpetuar la memoria de sus muertos. Aquellos lugares de
tragedias naturales son declarados camposantos; y en muchas ciudades del
mundo es común encontrar esculturas en memoria de masacres, magnicidios
y genocidios para denunciar y no olvidar las muertes violentas que nos
aterran.
Los ritos a la muerte son valoraciones a la vida individual o colectiva.
Son ceremonias, palabras, actos, instrumentos y personas reunidas para
convocar fuerzas internas y sobrenaturales. Se realizan en fechas especiales
para expresar intenciones delicadas de definir, y han hecho parte de todas
las sociedades del universo en todo tiempo y lugar.
La vida, en su cotidianidad, está llena de ritos de todos los talantes.
Una fiesta, un brindis, una misa, una ofrenda es un rito. Son necesarios
para trascender, renovarse, pasar la página y convocar nuevos augurios.