PIZARRON
La ciudad hueco
Pablo Emilio Obando Acosta
Hace algunos años denunciamos en esta columna la inconveniencia
de destinar la sobretasa de la gasolina a libre inversión municipal,
que traducido en términos castizos y cristianos significaba burocracia
oficial.
En un comienzo en el Concejo Municipal de Pasto se acordó destinar
el cien por ciento de lo recaudado por este concepto al mantenimiento
de la red vial de nuestra ciudad y sus corregimientos; posteriormente
se decide que únicamente sea el 70 por ciento; luego el 50 por
ciento y por ultimo una libre destinación. Y la sobretasa de la
gasolina se esfumó en un dos por tres en nómina oficial
y "libre inversión". Vaya uno a saber en qué consiste
tal término, acuñado para desorientar a la opinión
pública y encubrir así los mil y un chanchullos que se cuecen
en las diferentes administraciones municipales.
Lo cierto es que el tiempo nos da la razón: las calles de nuestra
ciudad son el más claro testimonio de la desidia oficial. Huecos
por doquier, cráteres a diestra y siniestra que hacen impensable
una movilidad vehicular en condiciones seguras. Conducir por las calles
de Pasto es un riesgo que atenta contra vehículos y peatones. En
cualquier esquina se topa uno con un señor orificio que obliga
a detener intempestivamente el vehículo. En más de una ocasión
he sido testigo de accidentes con consecuencias nefastas para el conductor,
los acompañantes y los transeúntes. Definitivamente, atreverse
a conducir por las calles pastenses es una osadía que muchas veces
se paga con la muerte.
Ante este hecho indiscutible nos ha llamado poderosamente la atención
la denuncia pública formulada por el gremio de taxistas, quienes
en la parte trasera de sus autos han fijado unos pequeños carteles
blancos con inscripciones tan curiosas como: "Cuidado, huecos en
la vía", "Venta de huecos al por mayor", "Ojo:
pedazos de vía en los huecos". Quienes los ven no pueden ocultar
una sonrisa socarrona que, con los segundos, se trueca en una solidaridad
ciudadana. Si, Pasto es un adefesio de ciudad por culpa de tanto hueco
aunado a la desidia oficial.
Como también es preocupante la demora en las obras adelantadas
en la Panamericana hace ya más de dos años. Se nos dijo
a los pastenses al comenzar dicha obra que no tardaría más
de doce meses. Transcurridas veinte y pico de hojas de calendario aún
no tenemos la certeza de cuándo terminará tanto despropósito.
No conocemos de sanciones a los responsables, haciéndose cierto
aquello de que los pastenses tenemos una paciencia franciscana que raya
con la estupidez.
He visto en otras ciudades cómo obras de mayor envergadura se terminan
en tiempo prudente, sin entorpecer la normal vida ciudadana. Pero estamos
en Pasto y eso ya es cuento aparte.
Propongo volver a la fórmula inicial de la sobretasa a la gasolina:
cien por ciento para el mantenimiento de la malla vial: urbana y rural.
Ahora que contamos con buenos y excelentes concejales sería bueno
que se toque el asunto, que se analice con cabeza fría y que, sobre
todo, se respete la filosofía inicial de esta iniciativa administrativa.
No podemos, ni debemos, guardar tanto silencio que raya con la bobería.
De otra parte nos preocupa el anuncio de la implementación de un
Plan Vial de gran envergadura para los habitantes del municipio de Pasto.
Y me preocupa por cuanto en una ciudad tan "ahuecada" como la
nuestra difícilmente será sostenible proyecto alguno. Volvamos,
entonces, a la fórmula inicial de la sobretasa a la gasolina y
que los concejales que aprobaron semejante despropósito al "desviar"
los recaudos por ese concepto reconozcan su craso error.
Igualmente sería interesante que se nos informe a la opinión
pública de este municipio el destino del recaudo de la sobretasa.
Propongo una comisión de ética ciudadana que vele por el
cumplimiento de lo acordado en el Concejo municipal. No más silencios,
pues ellos han contribuido a que nuestra ciudad esté como está
(desvencijada, ahuecada y desvencijada). ¡He dicho!
peobandol@gmail.com
Mataron el tigre y se asustaron con el cuero
Cuando el Gobierno Nacional, en su afán desmedido de acabar con
la guerrilla, no sólo destinó la mayor tajada del presupuesto
nacional para establecer y mantener la seguridad democrática, impulsó
las recompensas en dinero a través de grandes vallas, cuñas
de televisión, prensa escrita y hablada, volantes y demás,
debió reconocer que éste era un juego tentador y peligroso;
sin poner condiciones, y que se podía convertir en una arma de
doble filo, ya que, quien piensa cobrarla, recurre a cualquier actividad
para lograrlo, incluyendo actividades ilegales.
Muchas veces hicieron publicidad los altos mandos militares y del Gobierno
Nacional cuando después de un operativo, captura o dado de baja
a algún delincuente se mostraban sonrientes ante las cámaras
entregando las recompensas a los delatores y estimulaban aquello de delatar
sí paga. Estas imágenes se observan en todo el país
y gracias al satélite, en todo el mundo, volviéndose tentadora
la oferta.
Es tanta la difusión que nos encontramos ante un caso que ha puesto
a pensar a los colombianos, y seguramente se tendrán que argumentar
clara y detalladamente las recompensas si el gobierno desea sostenerlas,
a todo costo o bajo ciertos parámetros, teniendo en cuenta que
el Estado no puede promover muertes.
Hoy, un escolta de uno de los integrantes del secretariado de las Farc,
después de tomar una decisión que le pudo costar la vida
y que además sigue en riesgo no sólo la de él sino
la de toda su familia, mata a su jefe -no conocemos los verdaderos argumentos-,
pero se dice en parte es, tras la recompensa y se argumenta la doble moral
a que nos tiene acostumbrado el gobierno y la sociedad colombiana preguntándose
si se debe entregar la jugosa recompensa al desertor asesino, quien para
poder solicitarla tuvo que recurrir a cobrarle la vida al delincuente.
Es, entonces, un problema de ética y de carácter administrativo
y un carácter de orden penal frente al hecho consumado. Por otro
lado, ¿a quién se le puede ocurrir que un dirigente guerrillero
se va a dejar esposar y venir corriendo a entregarse a las autoridades
para que su escolta cobre la recompensa? Si nos encontramos en un estado
de guerra y en ella se han presentado los más sangrientos y descabellados
actos de violencia.
El ofrecimiento de recompensas no es un juego, sino un acto muy serio
y delicado, con sumas altas y tentadoras que valgan la pena correr el
riesgo para la persona que aspire a cobrarla.
Lo cierto es que el Gobierno colombiano cuando las ofreció no dijo
si era vivo o muerto, pero tampoco hizo exclusiones y quedó implícito
en el ofrecimiento. Ante el presente caso las autoridades nacionales se
están preguntando si se puede o no pagar este cobro y si se judicializa
al protagonista, o las dos cosas: pagar y condenar, no sólo al
implicado sino dejar en riesgo a su familia.
Si se le ofrece el programa de protección a testigos, si el gobierno
de una sola vez aclara las recompensas o las quita. ¿Qué
pasará con las anteriores recompensas pagadas?
Esperemos a escuchar las decisiones de los grandes juristas. Lo que queda
claro es que el gobierno sí sabía a qué se exponía
con estos ofrecimientos. Recompensas que en todas partes y por cualquier
motivo los mandatarios ofrecen. Se tendrá que legislar al respecto,
pero éste será otro cuento como el que nos dicen tenemos
que "humanizar la guerra".
JOAQUIN OLMEDO PAZ ANAYA EMAIL pazanaya@gmail.com
Copa
Colombia, una nueva ilusión
Por Hernán Insuasti Gonzales (Acord-Nariño)
Muchos conceptos se han vertido acerca de la realización de la
Copa Colombia del fútbol profesional colombiano que comenzará
hoy con la organización de la Dimayor.
Pero independientemente de lo que se piense, considero que es un torneo
muy importante y oportuno, ya que los aficionados a esta disciplina deportiva
tendrán la oportunidad de contar con una nueva alternativa de diversión.
¿Pero qué ventajas tiene la realización de este campeonato?
- La mayoría de jugadores de los diversos equipos van a tener la
oportunidad de mostrarse en este certamen, ya que por alguna u otra circunstancia
no han podido actuar en la Copa Mustang.
- Las diversas escuadras participantes van a fortalecer sus canteras,
debido a que constantemente mostrarán sus nuevas figuras, quienes
le van a demostrar al entrenador del equipo principal que ya están
listos para que los tengan en cuenta.
- Muchos equipos designaron a entrenadores diferentes a los de la Copa
Mustang, lo cual también permitirá que éstos hagan
escuela y luego lleguen bien preparados al torneo grande.
- La unión de los equipos de la primera división con los
de la B es vital, sobre todo para la segunda división, cuyos directivos
van a preparar y armar a sus equipos de la mejor manera, para así
hacerles frente a los de la categoría élite.
Por los lados del Deportivo Pasto miraremos a futbolistas que sin explicación
alguna han sido marginados del cuadro que ha venido actuando en el Torneo
Apertura. Estoy hablando principalmente del volante creativo Mauricio
Enríquez y el arquero Nelson Ramos, quienes han demostrado hasta
la saciedad que son hombres de un gran nivel y que ahora van a brillar
y a demostrar sus enormes condiciones en la Copa Colombia.
No quiero ver en ese equipo a hombres como David Montoya, Leonardo Fabio
Moreno y Arnaldo Alonso, a quienes los podrían ubicar allí
en algún momento. Ellos tienen que marcar diferencia en el primer
equipo, no pueden quitarles la oportunidad de jugar a hombres que cuentan
con mejor nivel que ellos. Es decir, ese torneo tiene que ser para gente
que ande bien, no para poner en forma física a futbolistas como
los citados, los cuales hasta el momento han demostrado que fue una gran
equivocación su contratación.
Bienvenida Copa Colombia y que al final del año el mejor de los
36 equipos participantes logre de manera justa su cupo a la Copa Sudamericana
2009.
insuastigonzales@yahoo.es