Las palabras hermandad y confraternidad quedaron ayer maravillosamente
representadas con la marcha binacional realizada en la zona de frontera
por colombianos y ecuatorianos.
El alcalde de Tulcán, Pedro Velasco y el alcalde de Ipiales, Gustavo
Estupiñán, salieron de sus respectivas ciudades para, en
un emotivo acto, encontrarse en el Puente Internacional de Rumichaca donde
estrecharon sus manos e intercambiaron las banderas de Colombia y Ecuador.
¡Cómo nos agradan estas manifestaciones de amistad entre
dos pueblos hermanos! Nos parece que los dos mandatarios municipales de
estas ciudades fronterizas están dando ejemplo de civismo y con
sus actos están contribuyendo de manera decidida a empezar a fortalecer
de nuevo, las relaciones colombo-ecuatorianas.
Estamos convencidos de que ha llegado el momento de volver a estrechar
lazos de amistad, tal como ayer lo hizo el pueblo colombiano y ecuatoriano,
en el Puente Internacional de Rumichaca.
Lo visto ayer dice mucho del afán de paz y amistad de Colombia
y Ecuador, por lo que nos parece que se deben dejar atrás los malos
entendidos y las situaciones que en un momento dado fueron la causa para
la ruptura de relaciones diplomáticas entre las dos naciones.
Temas como la muerte del jefe guerrillero 'Raúl Reyes', detonante
del conflicto, tienen que pasar de manera obligada a un segundo plano
para darle paso a la confraternidad que siempre ha existido, especialmente
en la zona de frontera.
Es cierto que la Cumbre de Río, realizada en Santo Domingo, contribuyó
en mucho a aplacar los espíritus bélicos que amenazaban
con hechos de mayor gravedad, la tranquilidad de la frontera, pero consideramos
que aún faltan los cinco centavos para completar el peso
o el dólar.
Los pueblos colombiano y ecuatoriano desean que todo vuelva a la normalidad
entre estas dos naciones hermanas. Ese anhelo quedó ayer reflejado
en las marchas binaciones que se encontraron en el Puente Internacional
de Rumichaca, en un emocionante e inolvidable acto.
Nosotros pensamos lo mismo. No queremos una tregua, como parece ser la
actual situación diplomática entre Colombia y Ecuador, sino
la paz definitiva. Necesitamos que el señor presidente de la república
del Ecuador, Rafael Correa, oficialice el restablecimiento de las relaciones,
porque mientras persista la actual situación, colombianos y ecuatorianos
seguirán con la inquietud e incertidumbre de que en cualquier momento
se presente algún episodio que arruine los proyectos de paz que
embargan a los dos pueblos.
La manifestación de ayer, con la multitudinaria participación
de las dos comunidades fronterizas, tiene entonces que ser motivo suficiente
para que el presidente ecuatoriano pronuncie el "sí"
a la reanudación de relaciones con Colombia.
EN
UN 12 DE MARZO
1984.- Nariño votó en paz
En un marco festivo el pueblo de Nariño concurrió a las
urnas con el propósito de elegir nuevos diputados y concejales,
para un periodo constitucional de dos años. De acuerdo con los
informes de las autoridades, tanto civiles como militares, no se registraron
hechos que empañaran el proceso electoral.
1990.- Dos candidatos empatados
Por primera vez en la historia política del departamento de Nariño
y del municipio de El Contadero, dos aspirantes a la Alcaldía obtuvieron
un número igual de votos. Julio Framanio Chamorro Ceballos y Javier
Orlando Paz Dávila, ambos de filiación conservadora, finalizaron
la jornada electoral empatados en votos.
1995.- Multarán a transportadores que no cumplan con tarifas
El Gobierno Nacional, a través de los departamentos, notificó
a todas las empresas transportadoras, tanto locales como intermunicipales,
que se aplicarán severas multas a las empresas de transporte público
intermunicipal y mixto que invadan rutas o cobren tarifas diferentes a
las establecidas.
2001.- Aumenta número de muertos
En las últimas horas aumentó el número de muertos
causados por el ataque de la guerrilla de las Farc al municipio de San
Pablo, al norte de Nariño. En efecto, en medio de los escombros
que dejó la incursión subversiva fue hallado el cadáver
del agente Miguel Pantoja Cerón, quien inicialmente había
sido dado por desaparecido.
2005.- Centro hospital costará más de $3.200 millones
Más de 3.200 millones de pesos deberán ser invertidos en
la construcción del centro hospital que funcionará en el
barrio La Rosa. Se trata de recursos de los cuales aún no se dispone
en su totalidad en la Alcaldía de Pasto. De acuerdo con el titular
de la Dirección Municipal de Seguridad Social en Salud, Luís
Eduardo Mejía, serán varias las gestiones que deberán
hacerse para asegurar los dineros necesarios para una obra largamente
esperada por la comunidad.
EL
DESPERTADOR DEL SUR
Jorge Arturo Bravo
Pedir disculpas no basta
Parece que en Colombia, y también en nuestro medio, está
haciendo cultura "el pedir disculpas", como los casos que hemos
visto recientemente. Primero lanzamos toda clase de improperios, nos vamos
lanza en ristre contra otra persona, como tirios y troyanos; acusamos,
amenazamos, insultamos y hasta golpeamos, aumentando con esas actitudes
casi irracionales la cada vez mayor violencia que vivimos los colombianos.
No olvidemos que una sola palabra mal utilizada puede causar en otra persona,
especialmente en aquella que fácilmente y sin pensarlo reacciona
violentamente, un conflicto que puede terminar en tragedia, como tantas
que ocurren con frecuencia en nuestro medio.
Estas actitudes irracionales del hombre no son de ahora, pues han sido
de siempre. Nos enojamos por todo y por nada; somos violentos, en muchos
casos, por naturaleza. ¡Y cómo no!, si somos el resultado
de generaciones violentas, las mismas que se inician con nuestros primitivos
pobladores; después entre los indígenas y los españoles;
más tarde entre los mismos españoles, luego entre ellos
y sus descendientes, los criollos; seguidamente entre los llamados criollos.
Finalmente entre los mismos colombianos, lo que originó que nuestro
país viva largos periodos de guerras civiles y así sucesivamente
hasta hoy.
Por eso somos así, violentos, rencorosos, amenazantes, mojigatos;
en muchos casos somos víctimas de esa histórica violencia.
En las aulas tratamos de educar a niños hijos de las víctimas
de la violencia y, de hecho, nuestros estudiantes, en muchos casos, presentan
esas características y entonces la tarea de formar a esos niños
en un ambiente de sana convivencia se torna difícil, aunque no
imposible.
Qué bueno comenzar, cuanto antes, desde el interior de las instituciones,
cualquiera que sea su carácter -educativas, deportivas, empresariales,
gubernamentales, etc.-, a fomentar una verdadera cultura, pero no "pedir
disculpas". No. Una cultura para saber dominarnos, para saber controlar
nuestro irascible carácter; aprendamos a quedarnos callados cuando
sea necesario, a pensar antes de hablar; no como muchos que primero hablan
y después piensan y son estos los que luego "con pedir disculpas"
creen que todo está solucionado. "Conectemos el cerebro antes
que soltar la lengua" se suele decir en el argot popular.