Ustedes qué pensarían de una persona que le pegue a su
perro o gato, le eche vaselina en los ojos para que no pueda ver bien,
le quiebre las costillas con costales llenos de arena, lo tenga sin comer
durante una semana, lo chuce con unas varillas hasta que sangre y al final
le meta una espada en su corazón hasta que muera dirían
que es un inhumano y lo denunciarían ¿cierto Entonces por
qué nadie dice nada por las jornadas de toreo que se hacen en Colombia,
en donde todo lo que dije al comienzo de esta columna y muchos más
vejámenes se hacen con los pobres toros. ¿Y quién
denuncia?... respuesta: nadie. Al contrario, son miles de personas las
que acuden a las corridas para gritar y aplaudir por ver cómo masacran
a un animal.
Sin son tan machos los toreros, ¿por qué no lo torean sin
necesidad de hacerle tantas torturas?, obvio que al primer intento el
toro mandaría lejos a su verdugo y no lo dejaría ni respirar
por eso le hacen tanto daño, para que cuando salga a la arena el
animalito no pueda ni ver bien, ni mucho menos cornear al imbécil
del torero.
Pero lo malo es que esta práctica asesina (no veo otra forma de
llamarle) es manejada por las clases más altas del mundo, por eso
es que a pesar de que existen numerosas asociaciones defensoras de los
animales no se ha podido evitar que se sigan haciendo en Colombia y en
otros países.
La fundación Orquídea es una de las tantas que busca que
las corridas de toros desaparezcan del país, pero hasta el momento
no les quieren hacer caso. Ellos dicen que en las corridas "al toro
le profundizan su tortura que lo conducirá irreversiblemente a
una lenta y humillante muerte, ejecutada por su verdugo, el torero, llamado
también "El Novio de la Muerte", engalanado en su traje
de luces y con el consentimiento y aliento de un público ávido
de sangre. Lo que sigue es un ritual colmado de crueldad, es una manifestación
de sadismo masivo, acompañada de pasodobles y frenéticos
aplausos: el picador lo hiere sin compasión alguna, introduciéndole
una puya de 10 cm. de longitud, que al hundírselo en el cuello
le desgarra los músculos produciéndole una intensa hemorragia.
Ya en esta época no debería existir esa práctica,
eso me recuerda al sadismo que vivieron los romanos cuando echaban gente
a los leones y eso era su diversión. Aunque acá no hablamos
de personas, si hablamos de la forma tan vil y miserable como matan a
un animal, el cual también siente, sufre e incluso llora por el
dolor tan grande que le producen las grandes llagas que le deja el torero.
Eso sí, antes de matarlo bajo los aplausos de un montón
de desalmados.
Durante los días 10, 11 y 12 de marzo del año en curso
se realiza en la ciudad de Girardot el Encuentro Nacional Liderazgo y
Gestión como estrategia para el éxito, "trabajamos
con amor por la niñez y la familia colombiana", con la participación
de las direcciones regionales, coordinaciones de centros zonales, coordinadores
de planeación, de los grupos de asistencia técnica y los
comunicadores sociales del Instituto Nacional de Bienestar Familiar.
La directora general del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Elvira
Forero, reconoció durante la instalación del evento la dedicación
y compromiso de los servidores públicos y los invitó a renovar
sus responsabilidades y liderazgo para mejorar la sostenibilidad del servicio
público de bienestar familiar al que tienen pleno, auténtico
y legítimo derecho los niños, niñas, adolescentes
y familias de las diversas comunidades que habitan en la patria colombiana.
Desde las diferentes regiones que habitan en Colombia han llegado los
servidores públicos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
para compartir sus saberes y experiencias, las identidades de los diversos
contextos sociales, culturales y ambientales donde están los niños,
niñas, adolescentes, jóvenes y familias indígenas,
afrodescendientes, campesinos y urbanos, para abrazarse con más
fuerza con la mutua confianza en que sí es posible la construcción
de un mejor país para nuestra infancia y adolescencia.
La directora general del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar argumentó
los procesos, metas y retos para garantizar y restablecer los derechos
fundamentales, humanos, constitucionales y prevalentes de la primera infancia
y adolescencia, así como los desafíos que trae consigo la
implementación del sistema penal juvenil; proteger y apoyar a las
familias en sus procesos y pautas de crianza; la necesidad de fortalecer
la labor formativa y educativa para el buen trato a la infancia mediante
estrategias de comunicación a través de la radio y televisión;
la necesidad de fortalecer los Consejos de Política Social en los
municipios y departamentos; así como la rigurosidad con debe trabajarse
en los procesos de adopción para garantizar el ejercicio de los
derechos a los niños y niñas en situación de abandono.
Con algunas palabras entrecortadas por la emoción y el control
de las humanas lágrimas señaló que el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar tiene la responsabilidad histórica y social
para que en Colombia sean visibles nuestros niños, niñas
y adolescentes, de tal manera que el país asuma su compromiso con
sus rostros, historias y vidas, que a veces duelen y causan desconcierto,
pero que los colombianos debemos asumir para construir coherente y responsablemente
el desarrollo social.
Humanología
Mujer y esencia
Carlos Santa María
Y entonces el Supremo Arquitecto meditó en profundidad y tuvo
conciencia que faltaba crear el símbolo del amor.
Tomó la pluma, dibujando trazo a trazo una figura de singular belleza,
plena de atributos, con una silueta similar a las más bellas maravillas
de la historia y el cosmos. Y fue naciendo un pie que superó el
andar para convertirse en objeto de adoración, los muslos fueron
las torres del caminar como objeto de contemplación y edificó
la matriz, tesoro perfecto de la existencia por siempre. Junto a los ojos,
extraordinaria fuente de luminosidad, quiso adornar su vientre con colinas
propias para dar el sustento al ser porvenir del cual emanó como
ríos de bienestar un manantial cristalino de vigor. En el primer
paso, ya la plasticidad se hizo arte.
La arcilla fue el componente utilizado. Uso sus manos para modelar un
cuerpo que pudiese reflejar la flexibilidad uniendo cada una de sus partes.
La belleza se hizo presente en el contenido.
Y le otorgó la potencialidad como derecho de dar a la humanidad
y la posibilidad de reproducirse, es decir, continuar su vida. Su reflexión
no pudo ser más propicia: el hombre podría tener la fuerza
física del resultado muscular más el requisito fundamental
sería la superación del dolor a través de una convicción
inmensurable, de tal modo que cada desplazamiento corpóreo al gestar
llevará directamente al resultado: un criatura nueva que superase
el temor y lo hiciera convertirse en esperanzadora ilusión.
Aquí su sabiduría fue manifiesta al saber que para seguir
existiendo se requiere de un halo vital indeclinable.
También otorgó los atributos más especiales que ser
alguno en el universo pudiese ostentar. Por una parte, lo complementó
con una capacidad de lucha para defender su propia existencia. Creo el
concepto de compañera como una alta representación dándole
el contenido más bello: madre, esposa, amante. Le concedió
las llaves para la persistencia en forma inmensa de factor que supera
el agotamiento de la diaria labor con el fin que el propósito imbricado
a la especie pudiese seguir por siempre y agregó la abnegación
como un fenómeno contradictorio que lograse hacer más grande
el deber o más pequeño el sacrificio.
Preocupado de la perfección en el firmamento ideado, no cedió
a la tentación consintiendo depositar en la dialéctica aquella
acción que también provee la equivocación como una
fuente de la debilidad para impedir que su propia creación superase
su magnitud, es decir, dio a la debilidad un espacio para actuar en el
momento propicio. Nadie podría creerse superior ni siquiera con
la figura de un ángel. Eso no estaría permitido. Sin embargo,
su generosidad, habiendo superado el muro principal, lo condujo a seguir
en el camino señalado para culminar el emblema.
Hizo del propósito social una fuente inagotable de desarrollo al
determinarla como conductora de paz, legadora de una obra en el universo
y portadora de un conocimiento intransable. Los abrazos, afectos, caricias,
lágrimas, fueron instrumentos de labranza humana para proseguir
la labor magna de la tolerancia ligada a la ternura como ejemplo del destino.
Finalmente adosó a esa maravilla los tres últimos caracteres
que la harían imposible de imitar, incluso aunque la materia humana
pudiese ser reproducida por obra de la ciencia. Le otorgó la intuición,
capacidad enorme de descubrir en el otro sus razones para el comportamiento
bastándole sólo con apelar a su interior para descubrir
la verdad. Puso en su conjunto la sensibilidad para comprender que sus
congéneres llamados seres tendrían como necesidad imperiosa
sentirse parte de un mundo de iguales y así se fundó el
sentido de la equidad. Por último, sorprendido ante su creación
no pudo menos que construir la bella condición insustituible del
amor, clave de los caminos que conducen al devenir.
¡Y con un soplo divino, producto de la inmensidad, nació
la mujer!